jueves, 31 de enero de 2013

Martinete al amanecer

Nikon D300, AFS Nikkor 500VR, apoyado en la ventanilla del coche, exposición manual
Una mañana llena de neblina el sol se filtraba suavemente para iluminar a este martinete adornado por sus mejores galas nupciales. La luz era mucho más escasa de lo que se podría pensar al observar la fotografía pero el uso de una velocidad de obturación muy lenta y la tranquilidad del ave permitieron crear la sensación de luminosidad que tiene la imagen. El posadero le resta naturalidad a la imagen pero es parte del entorno dónde viven estos martinetes, en el entorno de Doñana.  

sábado, 26 de enero de 2013

La laguna de los mil soles

Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 70-200VR II, a pulso, exposición manual

Un grupo de gramíneas flotantes (Glyceria declinata) en una charca temporal y el reflejo del sol multiplicado por mil gracias a la tensión superficial del agua. Tan solo he visto esta especie dos veces en mi vida y las dos me ha sorprendido lo tremendamente fotogénica que es y, especialmente, el característico color rosado de sus hojas.

lunes, 21 de enero de 2013

Micro paisajes y supermacro (Nikon V1 Sigma 150mm)

Nikon V1, FT1, Sigma 150mm, a pulso, ISO 400, f9, 1/800s 

 Últimamente no he tenido muchas ocasiones de hacer fotografía de naturaleza debido a una equilibrada combinación entre escasez de tiempo y falta de oportunidades. También reconozco que me apetecía un respiro fotográfico o, dicho de otra forma, olvidarme del pesado 500VR y la D300, de las aves y de los madrugones para disfrutar de otras cosas, así que cuando surgió la ocasión de pasar unos días en una casa de campo con toda la familia decidí enfrentarme al reto que suponen hijos, sobrinos, cuñadas, suegros, mascotas y un montón de comilonas, armado tan solo de la Nikon V1, el 1-Nikkor 10-30 y el 1-Nikkor 30-110 aunque, en el último momento, decidí llevar también el Sigma 150 que un amigo me ha prestado para hacer pruebas ya que, aunque lo había usado en casa, con trípode y con la V1, no había tenido la ocasión de probarlo en el campo.
La verdad es que no se presentaron muchas ocasiones para prestarle atención al Sigma pero una mañana, al salir temprano al porche de la casa, decidí probar a fotografiar los cristales de escarcha que se habían formado sobre los coches resultado de lo cual son las imágenes que acompañan a esta entrada. 
No es que sean unos resultados fantásticos pero saqué la conclusión de que usar un objetivo macro de 150mm  con una distancia mínima de enfoque de unos 20 cm con un sensor de 2,7X es algo realmente divertido. Creo que sobra decir que el punto de vista y la perspectiva que se consigue con este equipo es realmente original y no me imagino el tinglado que tendría que hacer para conseguir algo parecido con una reflex.
Obviamente, yo no soy especialista en macro como demuestra el hecho de que ni siquiera me planteara llevar un trípode para hacer los honores a semejante distancia focal relativa y aunque mi pulso es muy bueno y estoy acostumbrado a manejar el 500 a pulso lo de hacer macro en estas condiciones es otra historia. Cuando uso el 500 a pulso intento controlar la respiración e incluso relajarme para que el pulso esté calmado pero con el 150mm y la V1 (equivalente focal de 405mm) disparado a quemarropa incluso el pulso más templado produce unas pérdidas de enfoque tremendas. Eso sí, me hago una idea del potencial que el equipo tiene si se usa con un trípode adecuado.  

Nikon V1, FT1, Sigma 150mm, a pulso, ISO 400, f9, 1/200s
 Mi pulso es bueno pero no me quiero engañar, el mérito de conseguir esta definición a 1/200s con una focal equivalente a 450mm , sin estabilizador de imagen y apenas a 30 cm de distancia no es sino el resultado de un equipo tremendamente ligero y un sensor que, aunque pequeñito y dado al ruido, no deja de ser impresionante.

Nikon V1, FT1, Sigma 150mm, a pulso, ISO 400, f9, 1/800s

Nikon V1, FT1, Sigma 150mm, a pulso, ISO 400, f7, 1/200s
Detalle al 100% de la parte central de la imagen anterior 

Últimamente no he tenido muchas ocasiones de hacer fotografía de naturaleza debido a una equilibrada combinación entre escasez de tiempo y falta de oportunidades. También reconozco que me apetecía un respiro fotográfico o, dicho de otra forma, olvidarme del pesado 500VR y la D300, de las aves y de los madrugones para disfrutar de otras cosas, así que cuando surgió la ocasión de pasar unos días en una casa de campo con toda la familia decidí enfrentarme al reto que suponen hijos, sobrinos, cuñadas, suegros, mascotas y un montón de comilonas, armado tan solo de la Nikon V1, el 1-Nikkor 10-30 y el 1-Nikkor 30-110 aunque, en el último momento, decidí llevar también el Sigma 150 que un amigo me ha prestado para hacer pruebas ya que, aunque lo había usado en casa, con trípode y con la V1, no había tenido la ocasión de probarlo en el campo.
La verdad es que no se presentaron muchas ocasiones para prestarle atención al Sigma pero una mañana, al salir temprano al porche de la casa, decidí probar a fotografiar los cristales de escarcha que se habían formado sobre los coches resultado de lo cual son las imágenes que acompañan a esta entrada. 
No es que sean unos resultados fantásticos pero saqué la conclusión de que usar un objetivo macro de 150mm  con una distancia mínima de enfoque de unos 20 cm con un sensor de 2,7X es algo realmente divertido. Creo que sobra decir que el punto de vista y la perspectiva que se consigue con este equipo es realmente original y no me imagino el tinglado que tendría que hacer para conseguir algo parecido con una reflex.
Obviamente, yo no soy especialista en macro como demuestra el hecho de que ni siquiera me planteara llevar un trípode para hacer los honores a semejante distancia focal relativa y aunque mi pulso es muy bueno y estoy acostumbrado a manejar el 500 a pulso lo de hacer macro en estas condiciones es otra historia. Cuando uso el 500 a pulso intento controlar la respiración e incluso relajarme para que el pulso esté calmado pero con el 150mm y la V1 (equivalente focal de 405mm) disparado a quemarropa incluso el pulso más templado produce unas pérdidas de enfoque tremendas. Eso sí, me hago una idea del potencial que el equipo tiene si se usa con un trípode adecuado.   

Un último apunte sobre la calidad de imagen del Sigma 150 f2,8. Siempre me ha parecido que éste es un objetivo robusto y que ofrece una relación calidad/precio muy buena y la calidad de imagen me ha parecido excelente aunque reconozco que el reducido tamaño de fotositos del sensor de la V1, responsable de su enorme definición, pone de manifiesto que la resolución óptica el Sigma 150 está por debajo de lo que el sensor de la V1 puede resolver.
En la imagen de siguiente (un detalle al 100% de la primera imagen de esta entrada) he apreciado que la definición es inferior a la que obtengo con mis objetivos Nikkor aunque hay que ser justos, raramente uso mis Nikkor a f9 y tampoco se puede comparar la calidad óptica de unos y otro. Esta sensación de que al Sigma le falta un "puntito" de definición también la he percibido en aperturas de diafragma cercanas a f2,8 y a distancias de enfoque no tan extremas como estas.

Detalle al 100% de la imagen que encabeza esta entrada
 Ah, se me olvidaba. Por si alguien que lea esta entrada piensa que soy muy exigente con el Sigma añadiré que es un objetivo que me ha impresionado mucho, mucho :-)

viernes, 21 de diciembre de 2012

Ilusión

Nikon D300, AFS Nikkor 500VR+1,4X-TC, a pulso desde el coche, exposición manual

Ya solo nos quedan unos días para finalizar el 2012 y es hora de cerrar página y mirar hacia el nuevo año que se acerca con la actitud más positiva que se pueda, con ilusión, que decía el otro día una de las personas que más aprecio en esta vida.
La ilusión es como un bálsamo para el estado de ánimo y no deberíamos permitir que nos la arrebate el continuo bombardeo de pesimismo al que la realidad cotidiana nos somete.
En fin, que tengo ganas de dejar atrás las penurias de este año y empezar el nuevo cargado de ilusión y optimismo porque la vida son cuatro días y, como cantaban los Monthy Phyton"... "always look at the bright side of life" :-)

Espero que el año que viene esté lleno de ilusión para todo el mundo y que esa ilusión se convierta en cosas buenas a lo largo del 2013.
Muchas, muchas gracias por los comentarios y las visitas que hacéis a lazumaya :-)

domingo, 16 de diciembre de 2012

Avocetas en vuelo con Nikon D300 y con Nikon V1


Nikon D300, AFS Nikkor 500VR, exposición manual, a pulso, encuadre original

Desde que estoy detrás de una cámara tenía ganas, muchas ganas, de conseguir algunas imágenes de un bando de avocetas en vuelo contra un cielo plomizo. El viernes, en medio de una jornada gris y ventosa, surgió la oportunidad de conseguir la imagen que deseaba cuando un enorme bando de avocetas y agujas colinegras se presentó a la distancia adecuada y con la luz suficiente para que el autofoco de mi D300 no tuviera problemas en capturar una larga serie de imágenes de estas aves. Qué pena que estos momentos tan deseados sean tan breves porque el disfrute es enorme! Incluso me permití el lujo de probar a fotografiar el bando de avocetas en vuelo con la Nikon V1 y a pulso con un resultado que me pareció sorprendentemente bueno aunque desde un punto de vista estético, las imágenes no sean gran cosa.  Por supuesto, ni que decir tiene que hacer fotos en vuelo con la V1 y el 500VR a pulso no deja de ser una cuestión puramente anecdótica y las hice sólo porque en el momento en el que el segundo bando de avocetas voló ya tenía la V1 montada en el 500.

Nota aclaratoria: las imágenes hechas con la D300 pertenecen a otro bando de aves diferente, ubicadas a una distancia distinta y con una luz también distinta, por lo que ni se me pasa por la cabeza establecer comparaciones entre ambas.

Nikon V1, AFS Nikkor 500VR, a pulso, exposición manual, encuadre original 

Detalle de la imagen anterior: la falta de AF contínuo, la pobre calidad de la luz y la falta de trípode no permiten una gran definición pero, una vez más, me veo sorprendido por lo que esta pequeña maquinita es capaz de hacer






domingo, 9 de diciembre de 2012

El cortejo de los flamencos


Nikon D300, AFS Nikkor 500VR+1,4X-TC, a pulso, exposición manual
Ya estoy ansioso por tener la oportunidad de volver a fotografiar a una de mis especies favoritas en uno de sus comportamientos que más plasticidad estética tiene: el cortejo. 
Ésta imagen es de la última vez que pude disfrutar de este espectáculo de la naturaleza y, además, con la suerte añadida de que aquella tarde nos regaló varios momentos de luz espectacular. Uf, cómo corre la adrenalina por el cuerpo cuando estás en compañía de buenos amigos y disfrutando de escenas como ésta.
Para esta imagen tengo que recomendar una pieza musical que me parece exquisita, "The arrival of the birds" de The Cinematic Orchestra, una de mis referencias musicales preferidas. Esta composición musical es, además, parte de la banda sonora de un documental sobre los flamencos enanos "The crimson wing", que recomiendo encarecidamente, e ilustra una espléndida escena en la que los flamencos llegan volando al lago Natrón para la cría. Pura magia visual que podéis ver y escuchar en este enlace 


lunes, 3 de diciembre de 2012

Despertar



Nikon D300, AFS Nikkor 500VR (+1,4X-TC en la imagen del centro), exposición manual, trípode, sin hide

La luz del amanecer y la casi total ausencia de brisa convirtieron la superficie de esta balsa salinera en un espejo en el que las tonalidades cálidas de este joven flamenco contrastaban fuertemente con los tonos grisáceos del cielo reflejado en el agua.
Estuve fotografiando a este ejemplar durante varios minutos mientras luchaba por vencer la pereza y comenzar la nueva jornada. Al principio se limitaba a abrir un ojo de vez en cuando para tenerme "controlado" pero unos instantes más tarde incluso se dio la vuelta, despreocupado por mi presencia, para dar otra "cabezadita" aunque al final decidió que ya era hora de acicalarse un poco el plumaje y comenzar a buscar un buen desayuno a base de artemia :-)