Mostrando entradas con la etiqueta Nikon FT1. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nikon FT1. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de marzo de 2015

Cuatro ojos

Nikon V1, AFS Nikkor 70-200 f4 VR, exposición manual

Nikon V1, AFS Nikkor 70-200 f4 VR, exposición manual

Nikon D300, Tamron SP 150-600 VC, exposición manual
Me apasionan los documentales de naturaleza. No sé cuantas veces he visto repetidas secuencias de cocodrilos y caimanes convertidos en un par de ojos que asoman, acechantes, por encima del agua. Un par de ojos que se convierten en cuatro cuando el río, la laguna o el pantano se convierten en un espejo debido a la calma del agua.
Siempre he tenido ganas de fotografiar algo así, a ras de agua, pero por desgracia no tengo cocodrilos a mano y, por fortuna, no me veo metido en el agua con semejantes bicharracos. Seguro que estarían encantados de ofrecerme alguna oportunidad de hacerles algún primer plano o macro de sus fauces je, je.
El otro día se me presentó la oportunidad de fotografiar una escena de este tipo aunque con una especie menos peligrosa y en unas condiciones que me permitieron no tener que mojarme siquiera. A pesar de que las ranas comunes y corrientes no sean tan espectaculares como los saurios citados el poder contemplarlas desde una perspectiva tan especial como ésta hizo que me resultara inevitable establecer paralelismos. A micro escala, pero paralelismos al fin y al cabo. Supongo que para muchos invertebrados acuáticos estos cuatro ojos deben ser tan temibles como un caimán de cuatro metros aunque claro, para la mayoría de libélulas, moscas, efémeras y demás presas de estos batracios cuatro ojos deben parecerles un número muy escaso... ;-) 

miércoles, 23 de abril de 2014

Espejo de Venus


Nikon V1, AFS Nikkor 70-200 VR F4, a pulso, exposición manual
Nikon V1, AFS Nikkor 70-200 VR F4, a pulso, exposición manual

El otro día estuve fotografiando Ophrys speculum lusitanica una pequeña y preciosa orquídea cuyo nombre científico no le hace sombra a la belleza del nombre por el que se le conoce comúnmente: espejo de Venus. Ni punto de comparación. Un nombre precioso para una planta realmente bonita con un labelo azulado y brillante del que deriva tan hermosa denominación y en el que alguna diminuta Venus se contemplaría. Diminuta y también hermosa, cualidad que se le presupone a cualquier Venus.
Ésta es una de las especies de Ophrys que  más me gusta y la he fotografiado muchas veces aunque nunca me había propuesto hacerlo a contraluz y a vista de "topillo". O de rana, o de lagarto. A ras de suelo y medio escondidas por la hierba que estos días tan primaverales están haciendo brotar por todas partes. La verdad es que me gustan mucho los resultados que se obtienen con esta perspectiva: diversas tonalidades y transiciones de verdes y amarillos, desenfoques y detalles, y esa sensación de que estás integrado en pleno herbazal, casi como en un cuento infantil :-)  

martes, 2 de julio de 2013

La asombrosa Nikon V1, una vez más (nuevo autofoco continuo)

Hace ya mucho tiempo que estoy usando la V1 y los que seguís mis entradas en el blog ya estaréis al tanto de cuanto me gusta esta pequeña camarita pero, a pesar del tiempo, sigo asombrándome cada día del resultado que ofrece. Me gusta mucho, mucho y si no fuera por la innumerable cantidad de limitaciones que tiene, su pequeño tamaño y lo poco adecuada que es para la acción ya habría jubilado mi D300.  
Hace unos días Nikon suministró un nuevo firmware para el adaptador FT-1 que habilitaba la opción de AF-C (autofoco continuo  con los objetivos de montura F. Esta era una de las grandes limitaciones (entre otras muchas) que Nikon había impuesto a la V1 y que le restaba mucho potencial a la cámara.

Aprovecho para recordar, para el que no esté muy al día del uso que le doy a la V1, que cuando la monto en el 500VR lo hago a modo de teleconvertidor. Usar un 2X-TCIII con el 500VR es una pérdida de tiempo, de calidad de imagen y de opciones para obtener buenas imágenes. No hay mucho más que decir al respecto. Con la V1 sin embargo la calidad de imagen es, comparada con lo que se consigue con el 2X-TCIII, infinitamente superior, la velocidad de enfoque (ya sea en modo AF-S o en modo AF-C) incomparablemente mejor, sin contar que el factor de multiplicación 2,7X es mayor que el del dupli. Si a eso le sumamos que el teleobjetivo no pierde luminosidad con el FT-1... bueno, creo que no es necesario añadir más al respecto ;-)

Nikon V1, Nikon FT1, AFS Nikkor 500VR, trípode, wimberly, exposición manual, hide, fotograma completo
La ocasión para probar la nueva opción AF-C se me presentó el otro día y aunque todavía no lo he probado lo suficiente, tengo sensaciones mezcladas. Por un lado, el modo AF-C funciona realmente y me parece una mejora muy notable aunque me queda la convicción de que la velocidad de AF sigue limitada por Nikon (al igual que otras muchas cosas en la V1). Basta ver la fulgurante velocidad con la que la V1 mueve las lentes del 500 durante la adquisición inicial de foco para que a uno se le quede la sensación de que el AF-C todavía podía dar más de sí. De todas formas, la mejora se nota mucho y se agradece bastante. De hecho, muchos usuarios de esta cámara que no estén acostumbrados a objetivos de montura F veloces percibirán que la mejora es muy grande. 

Detalle de la anterior imagen (en el reflejo del ojo se aprecia la proximidad al hide)
Tuve la suerte de contar con un grupo de milanos negros muy colaboradores y tras un buen rato de fotografiarlos con la D300 decidí que era hora de probar la nueva función de AF-C. Tal vez un sujeto, aparentemente, estático y próximo pueda parecer que no es lo más apropiado para probar el seguimiento de enfoque pero es precisamente en distancias cortas y con movimientos leves dónde más difícil me resultaba conseguir que la V1 funcionara bien ya que había que estar constantemente reenfocando ante mínimas variaciones de posición del sujeto.
En este sentido, mis sensaciones han sido muy buenas, el funcionamiento del AF ha mejorado mucho y el número de imágenes en foco ha aumentado de forma sustancial
De lo que sí estoy seguro es que, al menos con el 500, el AF de la V1 no supera de momento al de la D300 aunque con una magnificación tan grande tampoco es que sea un problema terrible.

La blanca V1 montada sobre el 500VR y el 1,4 X-TC a través del adaptador FT-1

Aún tengo que hacer pruebas con objetivos más ligeros como el 70-200 VR f4 pero sospecho que los resultados van a ser buenos. Ya iré subiendo más información al respecto.

Por cierto, el milano estaba tan cerca del hide que incluso se ve aprecia reflejado en el ojo ;-)


viernes, 19 de abril de 2013

Ya es primavera... (2)

Nikon V1, FT1, AFS Nikkor 70-200 f4 VR, a pulso, exposición manual
Éstas imágenes pertenecen a la misma sesión que las de mi anterior entrada aunque en este caso he optado por un par de primeros planos en los que se puede ver el detalle de la flor de una enorme Barlia y de una Orchis  así como un par de Narcissus a contraluz.

Ya estoy deseando volver a la zona porque encontré un par de Himantoglossum con la inflorescencia en pleno desarrollo y tengo muchas ganas de fotografiarlas ya que hacía cuatro años que no veía a esta esplendida especie.

Nikon V1, AFS Nikkor 70-200 F4 VR, a pulso, exposición manual

Nikon V1, AFS Nikkor 70-200 F4 VR, a pulso, exposición manual

miércoles, 6 de febrero de 2013

Cisne a ISO1600

Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 70-200VR II, a pulso, exposición manual, ISO1600, 1/800s, f6,3

Como en otras ocasiones que salgo a pasear por la ciudad, la otra tarde decidí llevar una cámara por si surgía una ocasión interesante así que metí en la mochila la Nikon D300, el AFS Nikkor 70-200 VR y la Nikon V1 con el 10-30. La tarde estaba arisca, nublada, tristona y un poco gélida... lo que viene siendo una tarde de perros, pero este cisne en el estanque del parque se mostraba realmente colaborador y permitió que me acercara a apenas un par de metros de distancia. A pesar de las pésimas condiciones de luz y de tener que subir hasta ISO1600 tenía muchas ganas de fotografiar algo así que me puse manos a la obra, aunque con pocas expectativas de sacar algo. Tras unos cuantos minutos usando la D300 con el 70-200 sin que los encuadres me convencieran mucho decidí probar con la V1 en busca de algo distinto. Con la V1 y el 70-200 y un animal a un par de metros los encuadres no tienen nada que ver con los que estaba consiguiendo con la D300. El encuadre dominado por zonas de color muy claro y muy pocas áreas oscuras me animó a subir hasta ISO1600 ya que los blancos iban a generar poco ruido y a una distancia tan cercana no iba a perder demasiado detalle en las zonas oscuras.
Esta es una de las imágenes que conseguí, procesada en las zonas oscuras para reducir el efecto del ruido digital, y con ajuste de niveles para compensar la falta de contraste de la tarde tan tristona que hacía.   

Detalle al 100% de la imagen anterior

lunes, 21 de enero de 2013

Micro paisajes y supermacro (Nikon V1 Sigma 150mm)

Nikon V1, FT1, Sigma 150mm, a pulso, ISO 400, f9, 1/800s 

 Últimamente no he tenido muchas ocasiones de hacer fotografía de naturaleza debido a una equilibrada combinación entre escasez de tiempo y falta de oportunidades. También reconozco que me apetecía un respiro fotográfico o, dicho de otra forma, olvidarme del pesado 500VR y la D300, de las aves y de los madrugones para disfrutar de otras cosas, así que cuando surgió la ocasión de pasar unos días en una casa de campo con toda la familia decidí enfrentarme al reto que suponen hijos, sobrinos, cuñadas, suegros, mascotas y un montón de comilonas, armado tan solo de la Nikon V1, el 1-Nikkor 10-30 y el 1-Nikkor 30-110 aunque, en el último momento, decidí llevar también el Sigma 150 que un amigo me ha prestado para hacer pruebas ya que, aunque lo había usado en casa, con trípode y con la V1, no había tenido la ocasión de probarlo en el campo.
La verdad es que no se presentaron muchas ocasiones para prestarle atención al Sigma pero una mañana, al salir temprano al porche de la casa, decidí probar a fotografiar los cristales de escarcha que se habían formado sobre los coches resultado de lo cual son las imágenes que acompañan a esta entrada. 
No es que sean unos resultados fantásticos pero saqué la conclusión de que usar un objetivo macro de 150mm  con una distancia mínima de enfoque de unos 20 cm con un sensor de 2,7X es algo realmente divertido. Creo que sobra decir que el punto de vista y la perspectiva que se consigue con este equipo es realmente original y no me imagino el tinglado que tendría que hacer para conseguir algo parecido con una reflex.
Obviamente, yo no soy especialista en macro como demuestra el hecho de que ni siquiera me planteara llevar un trípode para hacer los honores a semejante distancia focal relativa y aunque mi pulso es muy bueno y estoy acostumbrado a manejar el 500 a pulso lo de hacer macro en estas condiciones es otra historia. Cuando uso el 500 a pulso intento controlar la respiración e incluso relajarme para que el pulso esté calmado pero con el 150mm y la V1 (equivalente focal de 405mm) disparado a quemarropa incluso el pulso más templado produce unas pérdidas de enfoque tremendas. Eso sí, me hago una idea del potencial que el equipo tiene si se usa con un trípode adecuado.  

Nikon V1, FT1, Sigma 150mm, a pulso, ISO 400, f9, 1/200s
 Mi pulso es bueno pero no me quiero engañar, el mérito de conseguir esta definición a 1/200s con una focal equivalente a 450mm , sin estabilizador de imagen y apenas a 30 cm de distancia no es sino el resultado de un equipo tremendamente ligero y un sensor que, aunque pequeñito y dado al ruido, no deja de ser impresionante.

Nikon V1, FT1, Sigma 150mm, a pulso, ISO 400, f9, 1/800s

Nikon V1, FT1, Sigma 150mm, a pulso, ISO 400, f7, 1/200s
Detalle al 100% de la parte central de la imagen anterior 

Últimamente no he tenido muchas ocasiones de hacer fotografía de naturaleza debido a una equilibrada combinación entre escasez de tiempo y falta de oportunidades. También reconozco que me apetecía un respiro fotográfico o, dicho de otra forma, olvidarme del pesado 500VR y la D300, de las aves y de los madrugones para disfrutar de otras cosas, así que cuando surgió la ocasión de pasar unos días en una casa de campo con toda la familia decidí enfrentarme al reto que suponen hijos, sobrinos, cuñadas, suegros, mascotas y un montón de comilonas, armado tan solo de la Nikon V1, el 1-Nikkor 10-30 y el 1-Nikkor 30-110 aunque, en el último momento, decidí llevar también el Sigma 150 que un amigo me ha prestado para hacer pruebas ya que, aunque lo había usado en casa, con trípode y con la V1, no había tenido la ocasión de probarlo en el campo.
La verdad es que no se presentaron muchas ocasiones para prestarle atención al Sigma pero una mañana, al salir temprano al porche de la casa, decidí probar a fotografiar los cristales de escarcha que se habían formado sobre los coches resultado de lo cual son las imágenes que acompañan a esta entrada. 
No es que sean unos resultados fantásticos pero saqué la conclusión de que usar un objetivo macro de 150mm  con una distancia mínima de enfoque de unos 20 cm con un sensor de 2,7X es algo realmente divertido. Creo que sobra decir que el punto de vista y la perspectiva que se consigue con este equipo es realmente original y no me imagino el tinglado que tendría que hacer para conseguir algo parecido con una reflex.
Obviamente, yo no soy especialista en macro como demuestra el hecho de que ni siquiera me planteara llevar un trípode para hacer los honores a semejante distancia focal relativa y aunque mi pulso es muy bueno y estoy acostumbrado a manejar el 500 a pulso lo de hacer macro en estas condiciones es otra historia. Cuando uso el 500 a pulso intento controlar la respiración e incluso relajarme para que el pulso esté calmado pero con el 150mm y la V1 (equivalente focal de 405mm) disparado a quemarropa incluso el pulso más templado produce unas pérdidas de enfoque tremendas. Eso sí, me hago una idea del potencial que el equipo tiene si se usa con un trípode adecuado.   

Un último apunte sobre la calidad de imagen del Sigma 150 f2,8. Siempre me ha parecido que éste es un objetivo robusto y que ofrece una relación calidad/precio muy buena y la calidad de imagen me ha parecido excelente aunque reconozco que el reducido tamaño de fotositos del sensor de la V1, responsable de su enorme definición, pone de manifiesto que la resolución óptica el Sigma 150 está por debajo de lo que el sensor de la V1 puede resolver.
En la imagen de siguiente (un detalle al 100% de la primera imagen de esta entrada) he apreciado que la definición es inferior a la que obtengo con mis objetivos Nikkor aunque hay que ser justos, raramente uso mis Nikkor a f9 y tampoco se puede comparar la calidad óptica de unos y otro. Esta sensación de que al Sigma le falta un "puntito" de definición también la he percibido en aperturas de diafragma cercanas a f2,8 y a distancias de enfoque no tan extremas como estas.

Detalle al 100% de la imagen que encabeza esta entrada
 Ah, se me olvidaba. Por si alguien que lea esta entrada piensa que soy muy exigente con el Sigma añadiré que es un objetivo que me ha impresionado mucho, mucho :-)

domingo, 16 de diciembre de 2012

Avocetas en vuelo con Nikon D300 y con Nikon V1


Nikon D300, AFS Nikkor 500VR, exposición manual, a pulso, encuadre original

Desde que estoy detrás de una cámara tenía ganas, muchas ganas, de conseguir algunas imágenes de un bando de avocetas en vuelo contra un cielo plomizo. El viernes, en medio de una jornada gris y ventosa, surgió la oportunidad de conseguir la imagen que deseaba cuando un enorme bando de avocetas y agujas colinegras se presentó a la distancia adecuada y con la luz suficiente para que el autofoco de mi D300 no tuviera problemas en capturar una larga serie de imágenes de estas aves. Qué pena que estos momentos tan deseados sean tan breves porque el disfrute es enorme! Incluso me permití el lujo de probar a fotografiar el bando de avocetas en vuelo con la Nikon V1 y a pulso con un resultado que me pareció sorprendentemente bueno aunque desde un punto de vista estético, las imágenes no sean gran cosa.  Por supuesto, ni que decir tiene que hacer fotos en vuelo con la V1 y el 500VR a pulso no deja de ser una cuestión puramente anecdótica y las hice sólo porque en el momento en el que el segundo bando de avocetas voló ya tenía la V1 montada en el 500.

Nota aclaratoria: las imágenes hechas con la D300 pertenecen a otro bando de aves diferente, ubicadas a una distancia distinta y con una luz también distinta, por lo que ni se me pasa por la cabeza establecer comparaciones entre ambas.

Nikon V1, AFS Nikkor 500VR, a pulso, exposición manual, encuadre original 

Detalle de la imagen anterior: la falta de AF contínuo, la pobre calidad de la luz y la falta de trípode no permiten una gran definición pero, una vez más, me veo sorprendido por lo que esta pequeña maquinita es capaz de hacer






jueves, 1 de noviembre de 2012

Una leyenda

Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 70-200VR, f5, 1/40s, ISO400, exposición manual, iluminación natural

Asahi Pentax 6x7. Una cámara con mucha historia y un carácter que todavía hoy, 44 años después de su lanzamiento, no pasa desapercibido. Una bestia japonesa de metal, cristal y madera que da gusto tocar y sentir. Me sigue impresionando la calidad del cristal del objetivo Super Takumar 55mm f3,5 que tiene. Pura transparencia, sin nanocristales, ni fluorita ni nada de eso. A pesar de los años transcurridos y de los golpes que esta cámara se ha llevado, la calidad de construcción y el cristal impresionan incluso al compararlos con mis objetivos Nikkor "pata negra". 
Y en eso llevo un par de semanas, limpiando, poniendo a punto y disfrutando con la reparación de una vieja Pentax 6X7 que ha caído en mis manos. Dudo mucho que alguna vez vuelva a cargar película de 120 o de 220 en esta preciosidad porque su destino es puramente decorativo aunque, de momento, la estoy usando como modelo para hacer pruebas fotográficas porque, aunque sus momentos de gloria ya hayan pasado, sigue siendo una máquina realmente preciosa y fotogénica como pocas he visto.

Las imágenes que acompañan a esta entrada están realizadas con la Nikon V1, el Sigma 150mm f2,8 y el AFS Nikkor 70-200 VRII f2,8

Nikon V1, FT-1, Sigma 150mm, 1/20s, f2,8, ISO800, exposición manual, trípode, iluminación artificial (leds)


Nikon V1, FT-1, Sigma 150mm, f2,8, ISO400, exposición manual, trípode, iluminación natural

Nikon V1, FT-1, Sigma 150mm, 1/13s, f2,8, ISO800, exposición manual, trípode, iluminación natural (el color amarillo procede de una lámina de papel coloreado que usé como reflector)

Nikon V1, FT-1, Sigma 150mm, 1/13s, f2,8, ISO800, exposición manual, trípode, iluminación natural

Detalle al 100% de la imagen anterior

La V1 no está a la altura de los resultados que un sensor de mayor tamaño puede producir en términos de ruido digital pero, considerando las diminutas dimensiones del sensor CX el resultado me sigue pareciendo impresionante. 
La cantidad de detalle que puede llegar a resolver es también espectacular aunque con el Sigma 150 mm tengo la sensación de que la resolución del sensor CX supera a la del cristal de este objetivo. Con el AFS Nikkor 70-200 VRII tengo la impresión de que esto no es así aunque, lógicamente, no se pueden comparar ambos objetivos tanto en calidad como en diseño y la distancia mínima de enfoque tan diferente que ambos tienen (con el Sigma 150 es posible enfocar a objetos que están a tan solo 20 cms de la lente frontal.

Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 70-200 VRII, 1/25s, f4, ISO800, exposición manual, trípode, iluminación natural

Nikon V1, FT-1, Sigma 150mm, 1/320s, f7, ISO800, exposición manual, trípode, iluminación natural (el color rojizo se debe a un reflector de papel coloreado que refleja un rayo de luz solar)


lunes, 22 de octubre de 2012

Nikon V1 y Sigma 150 macro: impresiones preliminares




Nikon V1, FT-1, Sigma 150 mm, exposición manual, ISO400, mínima distancia de enfoque y máxima apertura

Estos días de atrás he comenzado a probar la V1 con el Sigma 150 mm f2,8 macro de un buen amigo y, aunque no he tenido ocasión de probarlo sobre el terreno, los primeros resultados me parecen muy prometedores e interesantes. 
Las fotos que acompañan a esta entrada, son resultados muy preliminares y se han realizado en condiciones de luz muy escasa, sin trípode, a distancias de enfoque mínimas o muy reducidas ya que mi intención era probar, sobre todo, el grado de desenfoque y la capacidad de aislamiento a f2,8 en circunstancias de este tipo.
La capacidad para producir desenfoques agradables me ha sorprendido positivamente  aunque podrían ser mejores ya que las realicé a pulso y el trípode es algo a tener muy en consideración para este tipo de imágenes ya que estamos trabajando con una distancia focal equivalente de 405 mm. La nitidez de las imágenes es muy buena aunque, y esta es una opinión muy preliminar, me da la sensación de que la enorme densidad de pixels de la V1 pone en situación comprometida las capacidades ópticas de este objetivo o, al menos, lo lleva muy cerquita de su límite de rendimiento. 

            Nikon V1, FT-1, Sigma 150 mm, exposición manual, ISO400, máxima apertura

El funcionamiento del AF es bastante… bueno, digamos que unas veces funciona y otras no aunque, honestamente, reconozco que para este tipo de fotografía no me ha supuesto un serio inconveniente y el enfoque manual a través del visor electrónico no ha sido complicado aunque he echado de menos un visor acodado o una pantalla abatible. Eso sí, cuando el AF ha funcionado lo ha hecho de forma bastante decente considerando las circunstancias. No he podido comprobar si el funcionamiento del AF está relacionado con la disponibilidad de luz y el modo de AF que la V1 elige en función de los niveles de luminosidad, con la distancia de enfoque o con el contraste aunque espero probarlo. No obstante, según Nikon, no debería funcionar aunque esto no deja de ser una de las típicas afirmaciones conservativas de la marca cuando hace referencia a compatibilidades entre diferentes equipos cuyo resultado es un funcionamiento muy pobre (ver por ejemplo, las afirmaciones de Nikon sobre el funcionamiento de los objetivos f4 con los multiplicadores 2X).

            Nikon V1, FT-1, Sigma 150 mm, exposición manual, ISO400, máxima apertura

Tampoco he podido mirar con tranquilidad el comportamiento de las aperturas de diafragma y la difracción así como otros parámetros pero sí que he podido comprobar que he conseguido fotografiar sin problemas las cosas que me han interesado y que los problemas más grandes que me he encontrado han sido los derivados de trabajar con profundidades de campo minúsculas, distancias de enfoque muy reducidas, dificultad de encuadre, etc. Nada que no sea esperable en este tipo de fotografía.
En resumen, mi primera impresión ha sido muy, muy positiva y aunque yo no soy muy aficionado a la fotografía macro me ha resultado muy divertido usar este combo.

Nota: para esta sesión he usado una modelo de leyenda, una de las mejores cámaras de formato medio que se han fabricado y que protagonizará alguna de las próximas entradas en el blog cuando termine de restaurarla... ;-)


domingo, 30 de septiembre de 2012

El tiempo condensado

Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 24-120VR, a pulso, exposición manual

Una poza de marea poco profunda, un lecho de roca de vivas tonalidades, una leve capa de arena fina y dorada, el agua calmada y el paso del tiempo fueron los ingredientes que crearon esta textura marina. Mis ojos, aburridos de playa y ansiosos por encontrar algo interesante que fotografiar, se deleitaron con estas sinuosas formas durante un buen rato. Son las pistas del lento desplazamiento que dejan las pequeñas lapas y caracoles que pasan las horas de marea baja en esta poza. Evidencias de un movimiento sinuoso y pausado que registra la actividad de estos pequeños seres. El tiempo condensado en un fotograma :-). 

lunes, 20 de agosto de 2012

La caricia del viento

Nikon V1, Nikon FT-1, AFS Nikkor 500VR, 1,4X-TC, wimberly, exposición manual

¿Quién dijo que los animales no disfrutan de los pequeños placeres de la vida? Esta cigüeña creo que no se ha enterado de esa circunstancia o, al menos, el día que posó para mí aún no parecía saberlo. Aquella mañana luminosa cargada de brisa fresca la cigüeña se acicalaba el plumaje cuando se levantó una suave brisa y... bueno, creo que la expresión de este retrato habla por si sola ;-)  

domingo, 15 de julio de 2012

28 horas

 Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 500VR, trípode, wimberly head, exposición manual

Se dice pronto pero es mucho tiempo para estar metido en un escondite y esperando a que la especie que aguardas haga acto de presencia. 28 horas es el tiempo que este fin de semana he pasado metido en un pequeño espacio de apenas un metro cuadrado acompañado por unas botellas de agua, un libro, algunas latas de atún y muchas expectativas puestas en las fotografías que pensaba hacer. He dormido en una silla plegable -marca Decathlon, como no-, vegetado en en las calurosas horas centrales de un día de julio, realizado pequeños estiramientos para evitar que los músculos se quedaran más agarrotados de la cuenta y solventado mis necesidades fisiológicas en una botella vacía, de boca ancha (en fotografía de naturaleza también hay que vaciar la vejiga), esperando con una cámara a modo de ramo de flores. Me acompañaban en "la faena" tres cámaras -vaya que alguna fallara en el momento más insospechado-, varios objetivos, baterías de repuesto como para asegurarme que no iba a perder fotos por falta de energía y tarjetas de memoria... bueno, casi me da vergüenza reconocer cuantos "gigas" llevaba prestados.
"Pero ella no apareció", así podría titular a esta sesión fotográfica porque al final tan solo volví a casa con media docena de fotos de torcaz. Con una luz magnífica pero, por supuesto, nada de lo que había fantaseado. Me sobraron tarjetas, baterías, agua, atún y ganas, sobre todo muchas ganas, tantas que aún me quedan.
¿Merece la pena? Bueno, depende de cómo se mire y de la motivación que cada uno tenga pero lo que tengo meridianamente claro, y eso que yo no soy persona de hides y que más de una vez me han llamado "culillo de mal asiento", es que volvería a repetir la experiencia mañana mismo... bueno, mañana no, pero tal vez pasado, cuando mis articulaciones se hallan recuperado un poco.
28 horas se pasan en un abrir y cerrar de ojos cuando todos tus sentidos están pendientes de captar el más mínimo indicio de la llegada del animal que esperas. Se reducen a un suspiro cuando observas la espléndida luz que invade el posadero y ajustas los parámetros de la cámara para no perder el momento. 
Es un tiempo que da incluso para olvidarse de la prima de riesgo, de los recortes y de todas esas cosas, tantas, que diariamente quisiéramos borrar de la mente. Tiempo para releer un magnífico libro que, en mi caso fue "The birds of heaven" de Peter Mathiessen, o para esbozar mentalmente el boceto de la próxima pintura que vas a abordar cuando comienzas a asumir que la foto deseada no va a llegar. Porque, eso sí, la foto no la conseguí pero tengo tan clara la idea de lo que quería que voy a coger los pinceles y acrílicos para intentar plasmarla.















Nikon V1, 1-Nikkor 10-30, exposición manual

No tengo nada contra las torcaces, por supuesto, y el hecho de que no consiguiera fotografiar a la especie que motivó tal retiro espiritual (no se me ocurre un mejor modo de denominar esta experiencia) no significa que no me gusten estas imágenes porque, de hecho, me gustan muchísimo y es que esa luz tan especial mistifica a cualquier cosa que osara posarse en la rama seca y retorcida de aquella encina.
Esta vez ella no a aparecido pero estoy seguro de que en la próxima ocasión no me dejará plantado :-) 

miércoles, 11 de julio de 2012

La familia de malvasías (Nikon V1)




Nikon V1, FT1, AFS Nikkor 500VR,  exposición manual, sin hide

Hace ya un par de meses publiqué un par de entradas en el blog con unas imágenes de malvasía que acababa de realizar en uno de los lugares en los que menos hubiera esperado encontrarme con esta especie. Una gravera ubicada a unas decenas de metros de una urbanización y en la que un montón de aves se ha acostumbrado al trasiego continuo de paseantes, observadores de aves, ciclistas, bañistas y otros personajes humanos. Ya me pareció sorprendente ver lo confiadas que se mostraban las aves pero más sorprendente aún me pareció encontrarme con que patos colorados y malvasías paseaban a sus tropas de patitos delante de mis narices y con toda la tranquilidad del mundo. Es increíble lo rápido que los animales aprenden a mostrar confianza ante los humanos en lugares en los que saben que no corren peligro. 
Una pena que en el momento de fotografiar a la familia de malvasías la luz no acompañaran y que tuviera que hacerlas a pulso y casi de puntillas para poder evitar los carrizos que había delante.  
Por cierto, nadie podrá decir que las pequeñas malvasías no son clavadas a su madre ¿verdad? ;-)

domingo, 1 de julio de 2012

Nikon V1 (nuevo artículo en SuperFoto Digital)

Nikon V1, 1Nikkor 10-30, exposición manual, a pulso

El número de julio de la revista SuperFoto Práctica trae un artículo contando mis experiencias con el uso de una mirrorless, la V1, como cámara de apoyo a una reflex. Es un artículo genérico, no exclusivo de la V1 aunque lógicamente buena parte de las ideas que recoge se basan en el uso de este modelo de Nikon. Hay otro artículo en el horno que espero salga a finales de año en la revista SuperFoto Naturaleza que tratará sobre el uso de la V1 para fotografía de aves aunque, de momento, habrá que esperar hasta que salga publicado :-)

Detalle de la imagen original 
Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 70-200VR-I


En el artículo de julio aparecen varias fotos que ya han sido publicadas en el blog (alguna de ellas un poco pasada de saturación por culpa del que esto escribe) y con distintos objetivos 1-Nikkor y de montura F ). He incluido aquí algunos detalles al 100%  de los archivos originales por si alguien quiere comparar con los resultados de la revista en papel.



Nikon V1, 1Nikkor, 10-30, exposición manual


Detalle del original
Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 24-120, exposición manual


Detalle de la página impresa
Nikon V1, 1-Nikkor 10-30, exposición manual, a pulso 


Detalle de la imagen original 
Nikon V1, FT-1, AFS Nikkor 70-200VR-I





viernes, 25 de mayo de 2012

El pene de las malvasías (Nikon V1)



 Nikon V1, FT1, AFS Nikkor 500 VR, trípode y wimbery, exposición manual

El otro día tuve la oportunidad de fotografiar el comportamiento sexual de un par de parejas de malvasía cabeciblanca. La luz iba y venía y cuando se produjo la primera cópula el sol de la mañana dejó paso a esa luz grisácea y sombría de un cielo cubierto. Para más fastidio, la pareja eligió el único punto de mi campo visual que estaba tapado por unas ramitas secas de taraje que se movían con el viento. Solo había una opción, enfocar a mano, bloquear enfoque (aunque con la V1 esto no es necesario) y confiar en que entre el movimiento de las ramas habría alguna imagen limpia de interferencias. De la cópula sólo pude sacar una foto decente pero nada más terminar se pusieron en un punto despejado y pude hacer alguna cosa adicional como éstas imágenes en las que se puede observar la anatomía sexual del macho.


Las anátidas, junto con los avestruces, son uno de los poquísimos grupos de aves en los que los machos tienen una especie de pene con forma de sacacorchos y con ganchitos. Una curiosa estructura cuya función, se teoriza, con que está relacionada con la competición espermática en especies promiscuas. Tras una búsqueda en internet no he conseguido encontrar una sola imagen de este tipo en malvasía cabeciblanca aunque si he encontrado algunas sobre otras especies del mismo gñenero y algunos artículos interesantes. Parace que el record en este asunto lo ostenta una especie de malvasía americana, Oxyura vittata, con hasta 42 cm de longitud, un dato notable para un animal de apenas 45 cm.

Adjunto dos artículos (con fotos) sobre el anatomía y las diferentes hipótesis que intentan explicar esta característica, publicados en dos de las revistas científicas más prestigiosas del mundo (Nature y The Auk) y una foto adicional del asunto en Oxyura jamaicensis.