miércoles, 30 de marzo de 2016

Águila real

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR, trípode, hide con cristal espía, exposición manual
Hace un par de fines de semana tuve la ocasión de que este magnífico macho de águila real se dignara a posar como un auténtico modelo profesional, totalmente relajado como pocas veces he visto a un ave salvaje e inmune al sonido de las ráfagas de las cámaras de tres fotógrafos en pleno disfrute. 
Por lo general suelo lamentarme de que las aves siempre están demasiado lejos para mi 500 VR pero en esta ocasión tuve la precaución de ir acompañado por el zoom de Tamron lo cual me permitió hacer algún que otro encuadre más abierto ya que con el 500 mm tenía que pedirle al ave, mentalmente, que no abriera sus alas ya que se saldría del encuadre.
El Tamron se portó muy bien a pesar de que su velocidad de enfoque no se acerca a la del Nikkor pero considerando la luz que había, la presencia de un cristal espía de por medio y que el ave no se movía demasiado el resultado es más que satisfactorio para mí.

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, trípode, hide con cristal espía, exposición manual

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR, trípode, hide con cristal espía, exposición manual


3 comentarios:

Francisco Negrin dijo...

Todo un subidón de adrenalina , supongo, el poder observar y fotografiar tan de cerca a una rapaz de esta enjundia, y encima sin que el sujeto se altere lo mas mínimo, como cuentas. Cuidados esos fondos y esa rama/posadero, luciendo preciosa el águila en los encuadres abiertos, con esa expresión tan relajada. Enhorabuena.
Saludos.

Juan Aragonés dijo...

Gracias Francisco :-)

Peio Murua Alzola dijo...

Menudas fotos compañero... que guapas! un saludo