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lunes, 15 de agosto de 2011

Cigüeñuelas




Nikon D300 AFS Nikkor 500VR+1,4X-TC, trípode y WH-II, exposición manual

Como muchas miles de personas, mañana vuelvo al trabajo y este año la depresión postvacacional ha de ser dejada a un lado. Es de justicia. Como decía una vieja canción son "malos tiempos para la lírica" ya que el panorama socioeconómico está bastante feo y los que aún tenemos la suerte de poder volver al trabajo podemos sentirnos afortunados. Pero lo cortés no quita lo valiente y tras unas vacaciones, la pereza por el regreso a la rutina es difícil de afrontar.
Este verano la fotografía de aves no se ha prodigado mucho aunque he disfrutado bastante fotografiando escenas playeras que ya iré subiendo: gente, olas, espuma, atardeceres y esas cosas se suelen hacer en la orilla del mar. También han caido algunas aves: halcones, cernícalos, cigüeñas, cigüeñuelas, flamencos y, sobre todo, gaviotas patiamarillas.
Pero mi primera entrada al blog en agosto está dedicada a una tarde que pasé con las cigüeñuelas en el sitio más insospechado que pudiera imaginar y con una luz de atardecer fantástica.

martes, 26 de abril de 2011

Equilibrio a 1000ISO

Nikon D300 AFS Nikkor 500VR+1,4X-TC, a pulso de rodillas, exposición manual, ISO1000, 1/1000s f7,6, recorte de 11 Mp


Una pareja de cigüeñuelas en pleno acto amoroso, en un pequeño charco temporal de los miles que salpican el entorno de la marisma en Doñana. La luz era magnífica, con el sol ya muy bajo en el horizonte arrancando saturación a los colores de la escena, especialmente a los rojos, y obligando a subir ISO y así poder hacer frente a la posibilidad de acción. Las intenciones de la hembra se hicieron evidentes bastante antes de que el macho se decidiera así que tuve tiempo de calcular una exposición adecuada, sobrada en términos de exposición, para no vérmelas con una imagen subexpuesta a 1000ISO (una pesadilla para el ruido digital). Siempre que no haya que corregir subexposiciones y la luz sea de calidad es increíble la calidad que dan los sensores de ahora a ISO altas.
En este tipo de situaciones en las que es probable que se pase de una escena relativamente estática a una con acción (por ejemplo, un despegue) y la luz es escasa, surge la disyuntiva de usar una velocidad lenta e ISO baja para evitar problemas de ruido digital (con el riesgo de obtener una imagen movida en caso de que la acción se desencadene fulgurantemente) o usar una ISO alta y una velocidad alta para asegurar una buena respuesta frente a la acción (aún a riesgo de obtener mucho ruido digital). En estos casos siempre opto por la segunda opción ya que prefiero capturar una imagen bien definida aunque tenga ruido digital. Obviamente, cada uno decidirá en función de sus intereses personales (preferencia por imágenes estáticas, preferencia por ISO bajas, originalidad de la imagen, etc, etc).

Autocrítica: La luz es lateral pero me gusta mucho por su calidad y porque el ángulo de iluminación otorga volumen al plumaje y mejora los detalles. Afortunadamente, las aves miraban al sol ya que, de haber sido al contrario, la foto se habría arruinado. Me gusta el desenfoque del fondo, suficiente para aislar al sujeto principal pero conservando detalles del hábitat sin que distraigan mucho.

Ahora me arrepiento de no haberme tirado de bruces para conseguir un ángulo más bajo pero a esas horas de la tarde ya tenía los brazos molidos de sujetar el 500 así que estaba de rodillas. También la hembra podía tener un mejor ángulo en la cabeza pero eso es algo que no controlo.

Por cierto, ésta no está hecha desde el coche (para variar). La sombra de un macizo de carrizos me permitió bajar del vehículo y acercarme a este charquito dónde había un grupo de cigüeñuelas que ni siquiera me prestaron atención (aunque me vieron seguro).

Como siempre vuestros comentarios, críticas y reflexiones son bienvenidas :-)

domingo, 17 de abril de 2011

Depredacción y desenfoques




Nikon D300, AFS Nikkor 500VR, a pulso y a rastras, encuadres completos (salvo el desenfoque), exposición manual, ISO500, f5,6-f8 1/1250s

El otro día estuve fotografiando cigüeñuelas que estaban realmente confiadas debido a la frenética actividad de caza que tenían. Había tantas presas dónde elegir que me ignoraban por completo, concentradas en comer, y permitieron un gran acercamiento.
Me llamó la atención la actitud "panterina", por definir de alguna forma la actitud sigilosa y felina con la que se acercaban a las moscas, que me recordaba la de un leopardo aproximándose a una gacela. Los certeros arponazos dirigidos a los insectos acababan, en la mayoría de los casos, en capturas.
La acción me parecía muy motivadora y, desde un punto de vista fotográfico, me parecía que la protagonista indiscutible de la acción era la cigüeñuela. Sin embargo, desde un punto de vista documental me parecía que las imágenes centradas en el ave y las limitaciones de la profundidad de campo, no describían adecuadamente la escena. Cientos de moscas haciendo su vida sobre la superficie del agua ajenas al acto de depredación pero listas a escapar. Una especie de Serengueti pero sin manadas de cebras ni leones.
Decidí plasmar la escena desde el punto de vista de las moscas y opté por tomar algunos planos en los que las presas fueran el sujeto principal pero mostrando al depredador. Se me ocurrió desenfocar a la cigüeñuela y centrar la atención sobre las moscas y, en parte conseguí el resultado deseado. Sin embargo me faltó conseguir una imagen que quería y...bueno, lo volveré a intentar ;-)

martes, 5 de abril de 2011

La vida entre los ranúnculos



Nikon D300 AFS Nikkor 500VR+1,4XTC, a pulso, exposición manual


El otro día pasé un buen rato junto a una pequeña charquita colapsada por una gran cantidad de flores de ranúnculo que la hacían parece cubierta de unaespecie de nieve primaveral. La charca estaba a rebosar de invertebrados y había un nutrido grupo de cigüeñuelas enfrascadas en sus discusiones primaverales y un par de moritos dándose un atracón de comida. La charca estaba situada junto a la cuneta de un camino así que detuve el coche y, escudándome en su sombra, me acuclillé al borde del agua, apenas a tres metros del camino. Las aves ni se inmutaron y permitieron que durante un buen rato fotografiara a placer. Desgraciadamente el día estaba cubierto de nubes y no pude disfrutar de la espléndida salida del sol. No quiero ni imaginar lo bonitos que hubieran salido esos moritos con los primeros rayos de sol que salía a mi espalda. Otra vez será pero, de momento, estoy encantado con lo que me traje :-)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Odiel, luz y composición




Hay días que en esto de la fotografía de la naturaleza el popular dicho de "una imagen vale más que mil palabras" se hace absolutamente más realidad que nunca. Hasta hace un rato he estado buceando en mi disco duro buscando fotografías para presentar a un par de concursos de Nikon y me he reencontrado con algunas viejas y queridas imágenes que, curiosamente, no tenía en el blog. Éstas tres imágenes que incluyo en esta entrada son del Paraje Natural Marismas del Odiel, en Huelva, uno de los sitios que más he visitado en los últimos años y que nunca deja de sorprenderme con luces mágicas y mil posibilidades para componer :-)