viernes, 3 de septiembre de 2010

La magia de la fotografía

Nikon D300 AFS Nikkor 500VR+1,4XTC, exposición manual, trípode y wimberly head f8 1/1000s ISO 640 (recortes aproximados a 8-10MP)

Frecuentemente leo y escucho comentarios sobre las posibilidades que la fotografía ofrece para captar la realidad. O sobre su incapacidad para hacerlo. Sin entrar en profundas reflexiones al respecto -otro día tocará ese tema, que le tengo ganas- hoy quería mostrar un ejemplo de lo subjetivo y sugestivo que puede llegar a ser la contemplación de una sola imagen extraída de su contexto. Hace ya unas semanas, en pleno periodo vacacional, me encontraba en un arrozal con la intención de fotografiar unas golondrinas comunes volando, pero llenando encuadre. Mis pretensiones acabaron en una lección de humildad por parte de los hirúndidos. Intentar capturar una de esas veloces criaturas con un 500mm, a corta distancia, acabo en una tremenda frustración. Y como dijo aquel, “A falta de pan, buenas son tortas”. Libélulas, en este caso. Sorprendentemente estos bichillos me proporcionaron una entretenida sesión fotográfica con una buena cantidad de fotografías en vuelo. Ya podían aprender las golondrinas a portarse así de bien. Puñeteras. La foto que ilustra esta entrada es, prácticamente, formato completo y realizada a la mínima distancia de enfoque que permite el 500VR con el teleconvertidor 1,4X. Aparte de mi procesado habitual, no hay ningún truco digital o barrera electrónica. Fotografiar en vuelo a un bichejo de estos y a tan corta distancia, con el equipo mencionado puede ser toda una proeza (lucha titánica entre el hombre y la bestia y… vale, vale… es una libélula, tampoco hay que emocionarse) o una cuestión de suerte. Pero, con independencia de que sea el resultado de una habilidad desmesurada o de la más mundana de las casualidades, la impresión que transmite la imagen es la de una libélula volando a toda pastilla, derrapando en curva a la izquierda. ¿Un vuelo de libélula a quemarropa? Aquí hay gato encerrado, seguro, estaréis pensando algunos, más aún si digo que le hice unas 30 ó 40 fotos correctamente enfocadas, con fondo azul, con fondo verde, con distintos ángulos… en fin que mis posibilidades de pasar por un as de la fotografía de libélulas se han esfumado a estas alturas. En realidad la libélula estaba atrapada en una tela de araña y en sus intentos por escapar había destrozado todos los hilos de seda, excepto uno que la mantiene colgada por el ala derecha delantera. En algunas fotos, debido al ángulo de incidencia de la luz, este sutil hilo es virtualmente invisible aunque en todas se aprecia el fragmento que recorre, de arriba abajo, las nervaduras del ala. En ese hilo no se fija nadie y uno piensa que el animal está volando. Realmente volaba en círculos pero sin salirse del plano de enfoque apenas unos centímetros, así que incluso pude usar el trípode. Por supuesto, tras la sesión, rescaté al insecto que tan buen rato me había regalado. También encontré una hembra que estaba atrapada en una tela totalmente plana con el agua y el arrozal al fondo. Variando a penas medio metro la posición de la cámara obtuve fondos realmente diferentes.
Lo siento araña, era demasiado comida para tí ;-)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Los pájaros deberían llevar sombrero al mediodía / Birds should wear hats in the middle of the day

Nikon D300, AFS Nikkor 70-300VR, a pulso, exposición manual

A sus cuatro años, mi hijo Mario es uno de los motivos que más me gusta fotografiar y es que, aparte de guapetón, el niño sabe posar como un modelo profesional. Le hice este retrato en una de las fantásticas playas portuguesas que visitamos durante las vacaciones de julio. Lleva un sombrero de su madre para protegerse de la intensa luz solar que reina a media tarde. Estaba jugando a rebozarse en la fina arena de la playa (por cierto, he clonado algunos granos de arena de su cara aunque mantuve otros) y cuando lo miré me di cuenta de que el patrón de luces y sombras que cubría su cara era realmente fantástico. Un maravilloso patrón de texturas que me recordó al plumaje de una pintada o gallina de Guinea así que agarré mi 70-300VR y comencé a disparar. Mario me permitió una larga serie de fotos a corta distancia así que fue un auténtico gustazo probar diferentes composiciones de la escena (encuadres verticales, horizontales, profundidad de campo, etc). Una oportunidad poco común para alguien que, como yo, se dedica básicamente a fotografiar aves en vuelo. Un tipo de fotografía que apenas te permite más de una fracción de segundo para intentar componer, enfocar, exponer y disparar.Curiosamente, compré ese sombrero para su madre hace un par de años porque cuando lo vi en la tienda (Carrefour, para más señas) pensé que produciría una fantástica textura de luces y sombras para un retrato pero en este tiempo no se dio la ocasión y el niño se llevó el protagonismo de su madre (lo siento cariño). Así que cuando vi esa luz en la cara de Mario una voz dentro de mí sonó: “Macho, espabila! ESTE es el momento que esperabas”. Sobra decir que tengo en mente un montón de imágenes “idealizadas” de aves con una luz fantástica que algún día espero fotografiar. Y como dijo Julie Kenward (una de mis compañeras en el equipo de moderadores de Birdphotographers) bromeando al ver esta foto: “ay, si pudiéramos hacer que los pájaros se pusieran sombrero para seguir fotografiándolos al mediodía!”. Sí, eso sería estupendo para nosotros, ávidos fotógrafos de aves ;-)

Por cierto, el Nikkor 70-300VR es uno de los mejores telezoom que he usado. La calidad de imagen es bastante buena considerando que es un objetivo de plástico y, relativamente, barato. La mayor parte del tiempo lo uso como un 70-200 (evito el rango 200-300mm) para obtener la máxima calidad de imagen. Compré este objetivo con la intención de escribir un artículo para una revista española y luego venderlo si no me gustaba pero, al final, me lo quedé. Básicamente soy un fotógrafo de aves y un carísimo 70-200VR no es justificable para mí (ese objetivo es virtualmente inútil para fotografiar aves en España). El 70-300VR es, sencillamente, fantástico para mí y eso que soy un fanático de la definición y calidad óptica porque vengo usando teleobjetivos “pata negra” desde hace años y uno se acostumbra a lo bueno muy rápidamente. Lo que quiero decir es que el 70-300VR, a pesar de no ser un objetivo profesional o de la gama alta de Nikon se porta realmente bien, incluso mejor que alguno de sus hermanos mayores… ;-)

This is one of my favorite subjects, my four years old son Mario. Modeling like a real pro, I must say, in one of the fantastic portuguese beaches that we visited during our holydays in july. He is wearing one of his mother hats during a time in which the light was quite harsh, producing very strong contrast and shadows. He was playing with the sand (by the way, I cloned out several grains of sand from the face but decided to keep others untouched) and when I looked at him I quickly realized that the pattern of light and shadow filtered by the hat covering his face was really fantastic. A wonderful pattern of textures that reminds to me the plumage of a guineafowl so I grabbed my 70-300VR and began to shot. He allowed a long series of frames at very close distance so it was a real joy to make different compositions of the scene (vertical, landscape, deep of field, exposures, etc). That is very nice for something like me that shots birds in flight, subjects that barely give to you more than a fraction of a second to compose, focus, adjust exposure and release the shutter.Curiously, I purchased that hat for my wife a couple of years ago because when I saw it on the shop I realized that it would produce a great light pattern on her face for a nice portrait but I failed to find a good opportunity to get the kind of image I was looking for (sorry, honey). Of course when I saw the light pattern on Mario´s face a kind of voice in my head said “Hey, wake up! THIS is the moment that you were waiting for”. Needless to say that I have in mind a lot of images of birds with “idealized” light that I expect to produce one day. Like July Kenward (one of the moderatos of Birdphotographers) said, kidding about this image: “Now if only we could get birds to let us put these hats on them so we could shoot in the middle of the day!”. Yes, that would be just fantastic for us, avid bird photographers ;-)
By the way, the Nikkor 70-300VR lens is one of the best lenses I have enjoyed. Image quality is quite good considering price and built materials (plastic). Most part of the time I use the lens like a 70-200mm lens (avoiding the 200-300mm range) to get its optimal performance. I ordered the lens with the idea of writing a review article for a Spanish magazine and at the end I decided to keep it with me. I am mostly a bird photographer and an expensive 70-200VR 2,8 is not justifiable for me (that lens is virtually useless for bird photography in Spain). The 70-300VR is just fantastic for me and I am a bit fanatic of sharpness and image quality because I have been using top quality glass for birds in the past years. What I mean is that instead of the fact that the 70-300VR is not a top quality pro lens it does its job quite good even better than some of its big siblings… ;-)

martes, 31 de agosto de 2010

Cigüeña blanca

Nikon D300 AFS Nikkor 500VR+1,4XTC f5,6 1/1000, ISO640, exposición manual, a pulso

Mi visita a la colonia de cigüeñas marinas no fue tan frucífera como la que realicé en Semana Santa porque las aves ya estaban en la recta final de la cría y había muy pocas. La luz, tan magnífica como la otra vez, me permitió alguna fotografía decente. Los vencejos reales hicieron mis delicias y se dejaron fotografiar bien así como cernícalos y halcones, aunque estos últimos tienen el plumaje totalmente desgastado y en fase de muda así que perdieron parte de su fotogenia ;-)

jueves, 19 de agosto de 2010

Fumareles comunes / Black terns (Chlidonias niger)





Todo lo bueno se acaba y mis vacaciones no iban a ser menos así que ya estoy de vuelta a la realidad cotidiana de la oficina: el papeleo, los viajes en tren, madrugones, aplicaciones corporativas, reuniones y los menús de cafetería (que por muy buenos que sean, siempre terminan siendo infumables a fuerza de repetir. Lo de que el roce hace el cariño no se aplica a la comida de la Cafetería Módena). Pero el trabajo es bueno, más aún en estos días de crisis, y los compañeros y compañeras son muy majos. Dicen que estas crisis postvacionales pasan en unos días pero yo juraría que la depresión que tengo ahora mismo me es muy familiar (sospecho que es una prolongación de la del año pasado!).

Una de mis compañeras intenta consolarme con un “Lo bueno, si breve, doblemente bueno”. La miro a los ojos y le digo, muy serio: “Ay, como se nota que aún no te has ido de vacaciones”. Tras un breve repaso a las cosas que son buenas y que no nos gustan que sean breves, llegamos a la conclusión de que esa filosofía es inaceptable.



Pero, cambiando de tercio, tengo que decir que las oportunidades fotográficas que me brindó el verano han sido muy buenas y he vuelto con mucho material. Ahora solo necesito tiempo para procesarlo aunque algunas fotos ya han salido del horno digital.
Estos fumareles comunes, calentitos, calentitos, son el resultado de una tarde en las Salinas de San Pedro del Pinatar, a última hora del día y con una luz mágica aunque muy complicada de manejar.
Encontré un grupo de unos seis o siete fumareles con una luz bastante especial. El sol se estaba poniendo detrás de los fumareles y su luz rojiza se filtraba a través de una cortina resultado de una mezcla de nubes y humedad rezumante de las tablas de agua saturada de sal. El viento soplando de cara a las aves y los patrones de vuelo repetitivos, siguiendo la misma rutina una y otra vez casi a la misma distancia, eran ventajas para fotografiar (el vuelo se ralentiza, los picados a la superficie del agua se hacen de cara y se puede preenfocar… más o menos).
Las dificultades venían dadas por la falta de contraste, la rápida disminución de la luz, el uso de una ISO alta, la casi imposibilidad de sobreexponer adecuadamente, el uso de un teleconvertidor y las texturas del fondo que atraían el foco de la cámara como un imán.
Tras varios intentos usando opté por una configuración determinada (un solo sensor de AF, modo continuo, ráfaga, AF-lock desactivado, AF-On activado con el pulgar, activación repetida del AF-On cada dos segundos como máximo y limitador de enfoque activado en el objetivo) y un preenfoque a la zona dónde estimaba que iba a pasar el ave. Esto se consigue preenfocando la zona dónde esperamos que esté el ave o, lo que es igual, enfocando sobre la superficie del agua unos metros por delante de la trayectoria de vuelo y justo bajo la vertical del punto por el que debería pasar el ave. Obviamente, sólo se puede hacer con trayectorias predecibles, como era el caso. Aunque no se consiga acertar en el punto exacto (mucha suerte y casualidad, por supuesto) es fácil preenfocar muy, muy cerquita de por dónde pasará el ave por lo que la adquisición de foco sobre ésta va a ser mucho más efectiva una vez que volvamos a pulsar el botón de enfoque, con suerte, casi instantánea. Al final de la tarde, aproximadamente un 30% de las fotos estaban a foco y, de estas, un puñado tenían una pose buena, algunas de las cuales muestro aquí. La pena es que las condiciones de luz fueran tan escasas y que el ISO alto reduzca un poco la definición de las fotos pero, esto es lo que hay, los fumareles vuelan en esa zona a esa hora y si quieres capturar ese comportamiento ha de ser con la luz que hay que, por cierto, a mí me pareció mágica.
Respecto al procesado no hay mucho que decir, distintos niveles de recorte, aunque suficientes para una buena impresión en papel, corrección de la temperatura de color (los RAW salen demasiado azulados en esa condiciones, nada que ver con la luz original), reducción de ruido en el fondo y enfoque sobre el ave, modo sRGB y saturación a mí gusto.

domingo, 18 de julio de 2010

Vacaciones / Holidays



Al fin... llegaron las vacaciones :-) Estaremos viajando desde la costa atlántica de Portugal hasta la costa este de España. Una buena cantidad de kilómetros conduciendo, familia y algo de tiempo para fotografiar. Tendré poco acceso a internet así que este es mi último post de julio.
Doñana ya se está secando y la estación reproductora de las aves llega a su fin. Las aves se concentran en las últimas zonas que tienen agua y muy pronto casi no habrá indicios de agua o vida. Garcilla cangrejera posándose en el lecho seco de una charca, en las últimas luces del día. Buenas vacaciones ;-)

At last... time to enjoy our summer holidays has come :-) We will be traveling in Portugal and Spain, from the atlantic coast in Portugal to the mediterranean coast in the east of Spain. A good amount of kilometers driving by car with the family and I hope to find some time to devote to bird photography. I will have very limited access to internet until we are back in home in the middle of august so this one is gonna be my last post in july. Water levels are really low in Doñana right now and birds are concentrated in the very few places that retains some water. Breeding season is almost finished and very soon there will be almost no signs of water or life. Squacco heron landing on a dry pond in the last light of the day Nice holydays to everyone ;-)

domingo, 4 de julio de 2010

Flamencos / Flamingos

Nikon D300, AFS Nikkor 500VR + 1,4X-TC, handheld, manual exposure, full frame, f8, 1/1000s, ISO800Details of the RAW file (with adjustment of exposure but no sharpening or noise reduction)

Ya llevaba tiempo sin fotografiar a la que es una de las especies que más suele aparecer en mis imágenes. No tenía en mente hacer gran cosa el viernes cuando, armado de toda mi artillería pesada, me dirigí a pajarear por Doñana. No esperaba mucha agua, ni buenas oportunidades fotográficas, solo una tarde de tranquilidad disfrutando de las aves. Incluso llevaba los prismáticos y eso es señal de que no esperaba usar mucho el teleobjetivo.
Afortunadamente, en algunas zonas había agua y la enorme concentración de aves fue una deliciosa sorpresa. La calidad de la luz brilló, aunque está vez por su presencia, y a última hora de la tarde pude disfrutar de los flamencos, alguno de ellos a una distancia tan idecente que incluso pude hacer algún retrato. El aire estaba fresco, la luz hermosa y los mosquitos no podían molestar por la brisilla que soplaba.
No me canso de fotografiar a estas preciosas aves, elegantes y estéticamente motivadoras como hay pocas.

Last friday I went to Doñana to spend the evening birdwatching. I didn´t expect a lot of photographic oportunities because I expected almost no water but I was wrong because several areas retains a good amount of water and it was plenty of birdlife there. I barely can remember a better day in terms of cooperation by flamingos, they allowed a very close distance and at the end of the day I even got several head portraits from the car.
This one is a bit tight in the frame to my taste but it is a full frame image and, in fact, the bird has been moved just a bit towards the left to improve composition. The out of focus circles at the top of the image may be considered distracting but I like them beacuse they add information about the habitat. In fact, those circles are flamingos feeding on the water. The unusual grey color in the bill is mud

martes, 22 de junio de 2010

Artículos en Superfoto Naturaleza


La revista Superfoto Naturaleza, de la que soy colaborador habitual, ya ha salido del horno y debe estar a punto de llegar a los kioskos. En este número aparecen dos artículos míos, uno sobre teleconvertidores y otro sobre una mochila Lowepro. Debido a las limitaciones del formato impreso el texto de los teleconvertidores es menos extenso de lo que a mi me gustaría así que ya estoy trabajando en una versión digital más extensa que colgaré en el blog en cuanto pueda.