domingo, 26 de enero de 2014

Anillas, viejos amigos, retratos y el niño misterioso...

Nikon D300, AFS Nikkor 70-200VR f4, exposición manual, a pulso
Ayer dediqué buena parte del día a una jornada de anillamiento, cervecitas, bocatas y campo en compañía de unos muy buenos y viejos amigos. Una jornada de risas, batallitas y comilonas acompañados de una enorme cantidad de niños y es que antes salíamos al campo cargados de guías de aves y ahora vamos cargados de chiquillos. Cosas que pasan.
No fue una jornada muy productiva en anillamientos pero aproveché para hacer algunos retratos con el 70-200 VR f4 y la V1 (aunque todas las que aparecen ene esta entrada están realizadas con la D300). 

Nikon D300, AFS Nikkor 70-200VR f4, exposición manual, a pulso
 Por la tarde mientras revisábamos las fotos descubrimos que en el ojo de una foto de curruca capirotada se ve reflejada la cara de un niño y... bueno, lo curioso es que ninguno de los que allí estábamos ha sido capaz de identificarlo entre el rebaño de críos que llevábamos...

El niño misterioso... (detalle de la foto anterior)

Nikon D300, AFS Nikkor 70-200VR f4, exposición manual, a pulso
Ya tengo ganas de que se repita otro encuentro como el de ayer, y no precisamente por las aves je, je.

2 comentarios:

Francisco Negrin Afonso dijo...

Estupendos detalles morfológicos en esos retratos. Y encima con toque enigmático.
Saludos cordiales.

Juan Aragonés dijo...

je, je, el niño misterioso!
Gracias por pasar y comentar:-)