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jueves, 6 de octubre de 2016

La hora dorada


Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR f4 + 1,4X-TC, exposición manual, trípode
Una pareja de cigüeñas blancas preparándose para el relevo de la noche en la hora dorada  :-)  


domingo, 18 de septiembre de 2016

Vuelo de eider

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, a pulso, exposición manual
Un macho de eider común a última hora de la tarde en una espléndida playa del norte de Escocia, rodeado de focas, charranes, reidoras y de esa luz fabulosa de las latitudes norteñas :-)

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, a pulso, exposición manual

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, a pulso, exposición manual

jueves, 8 de septiembre de 2016

Tridáctila

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, a pulso, exposición manual

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, a pulso, exposición manual
Un vuelo de tridáctila escocesa sobre un fondo de líquenes amarillos en una de las mejores jornadas ornitológicas y fotografias que recuerdo :-)

jueves, 28 de abril de 2016

Doñana

Nikon D7200, Tokina 12-24 f4, exposición manual, trípode, panorámica formada por dos fotogramas horizontales solapados
No soy fotógrafo de paisajes pero aquella tarde en Doñana la luz era tan espléndida, el cielo tan dramático y la temperatura tan agradable que no pude resistirme a intentar plasmar la preciosa escena que estaba viendo. Bueno, tengo que reconocer que me olvido mencionar el pequeño e importante detalle que me facilitó las cosas y es que aquel día llevaba conmigo el objetivo gran angular de un amigo y... pues eso, que con mi teleobjetivo difícilmente hubiera podido captar este momento ;-)

Por cierto, una pena que se me escapara un arcoiris tremendo que unos minutos antes lucía sobre la zona pero, bueno, en mi memoria queda grabado.  

lunes, 25 de abril de 2016

Milano negro

Nikon D7200, AFS Nikkor 500VR f4, trípode, exposición manual

Nikon D7200, AFS Nikkor 500VR f4, trípode, exposición manual

Nikon D7200, AFS Nikkor 500VR f4, trípode, exposición manual

El milano negro es, probablemente, la rapaz más abundante en buena parte del territorio de la Península Ibérica pero no por ello resulta menos bonita, aunque a mí particularmente me gusta más el cada vez más escaso milano real. Una de las cosas que más me gustan de este ave es el derroche de agilidad que manifiestan continuamente y aunque es relativamente fácil fotografiarlas cuando planean o van en vuelo lento, conseguir captar uno de los numerosos quiebros que hacen cuando se lanzan al suelo es todo un reto.
Este fin de semana me quedé con las ganas de capturar uno de esos momentos de agilidad extrema y me tuve que contentar con algunas imágenes de vuelos más tranquilos :-)  


miércoles, 13 de abril de 2016

Alimoche

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR, trípode, exposición manual, hide con cristal espía
Continuamente me enfrento a la situación de elegir una foto entre una serie formada por varias tan parecidas que solo se diferencian por lo que pueda haber ocurrido en la diminuta fracción de tiempo que las separa. En fotografía de acción de aves una milésima de segundo se puede traducir en una membrana nictitante que arruina el ojo, un imperceptible giro de cabeza, una ligera modificación en la posición del cuerpo, un trozo de ala cortada o un cambio en la proporción de sombras y en esos detalles puede estar el factor que determina qué foto es la elegida. En muchas ocasiones tengo muy clara la elección al primer golpe de vista pero en otras me resulta tremendamente difícil y no soy capaz de identificar un elemento decisivo que incline la balanza en uno u otro sentido. En esos casos intento dejar a un lado los detalles y centrar mi atención en la sensación que me transmite cada imagen.
Esta foto pertenece a una serie de varias que tienen un fondo igual de lejano y desenfocado, con una luz general similar y en la que no hay problemas de enfoque. Solo hay variaciones debidas al movimiento del ave y al ángulo de la luz que le incide debido al giro.
Este alimoche es uno de esos casos en los que una imagen con un ojo medio tapado y la punta de un ala cortada le gana la partida a otras en la que hay un buen contacto ocular y las alas han entrado por completo en el encuadre. No sé bien porqué pero esta imagen me trasmite tranquilidad y un recuerdo especialmente agradable del momento si la comparo con el resto de la serie. Supongo que el hecho de que el ave esté en la asíntota de su giro, momento en el que dada la perspectiva parece ingrávido, la ligera inclinación de la cabeza y el ojo relajado son los elementos que hacen que me transmita tanta tranquilidad. Tal vez la posición de las alas en las otras imágenes de la serie, mucho más enérgica, rompe esa sensación de relax. No lo sé y tampoco importa demasiado ya que probablemente otra persona hubiera seleccionado la imagen siguiendo otro proceso pero a mí, ésta es la que más emociones me transmite y de eso se trata ¿no? De disfrutar de las fotos que nos hacen sentir ese cosquilleo que tanto engancha :-)

domingo, 10 de abril de 2016

El poder del Atlántico


Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, exposición manual, trípode
Es alucinante la destreza que los moñudos derrochan a la hora de eludir las embravecidas aguas del océano Atlántico y, lo que es más preocupante, las afiladas rocas que se ocultan tras esa maraña de espuma enfurecida y que poco más a la derecha de la imagen se elevan de las aguas en forma de vertiginoso acantilado.
La mañana que realicé esta imagen, este cormorán repetía una y otra vez el mismo trayecto, a escasos metros sobre la superficie del mar, para acudir al nido en el que el otro miembro de la pareja ya se encuentra incubando.
Inicialmente, esta composición no me acababa de gustar ya que siempre que puedo intento dejar espacio libre en la dirección de vuelo pero la escena me evoca muy claramente lo que contemplé aquella mañana, el ave en la base del acantilado esquivando por poco las olas del mar, sin margen para errores. Esa idea finalmente hizo que la composición me gustara más que otras que tengo con más espacio a la derecha :-)

Detalle de la imagen anterior




lunes, 4 de abril de 2016

Águila real 2

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, exposición manual, trípode, hide con cristal espía

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, exposición manual, trípode, hide con cristal espía
El protagonista de este retrato es el mismo ejemplar que aparece en mi anterior entrada, un macho que se mostró confiado como nunca he visto a una real. Tan tremendamente relajado como para posar un buen rato a una distancia que, al menos para mí, resulta sorprendente para una rapaz salvaje. Apareció caminando por detrás del hide en el que nos encontrábamos tres personas y de repente estaba delante del cristal a una distancia que inicialmente me obligo a moverme hacia atrás, muy despacio para no espantarlo, porque estaba por debajo de la distancia mínima de enfoque de mi objetivo. Tan cerca que el movimiento causado por el establizador de imagen hacía que la cabeza se saliera del encuadre !
Afortunadamente, se alejó lo justo para que pudiera enfocarlo mientras se zampaba tranquilamente una carcasa de pollo. Estuvo al menos diez minutos así antes de subir al posadero en el que aparece en la foto anterior dónde se quedó comiendo tranquilamente durante muuuucho tiempo.
Toda una experiencia que ya quisiera poder disfrutar más a menudo ;-)

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, exposición manual, trípode, hide con cristal espía

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, exposición manual, trípode, hide con cristal espía

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, exposición manual, trípode, hide con cristal espía

miércoles, 30 de marzo de 2016

Águila real

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR, trípode, hide con cristal espía, exposición manual
Hace un par de fines de semana tuve la ocasión de que este magnífico macho de águila real se dignara a posar como un auténtico modelo profesional, totalmente relajado como pocas veces he visto a un ave salvaje e inmune al sonido de las ráfagas de las cámaras de tres fotógrafos en pleno disfrute. 
Por lo general suelo lamentarme de que las aves siempre están demasiado lejos para mi 500 VR pero en esta ocasión tuve la precaución de ir acompañado por el zoom de Tamron lo cual me permitió hacer algún que otro encuadre más abierto ya que con el 500 mm tenía que pedirle al ave, mentalmente, que no abriera sus alas ya que se saldría del encuadre.
El Tamron se portó muy bien a pesar de que su velocidad de enfoque no se acerca a la del Nikkor pero considerando la luz que había, la presencia de un cristal espía de por medio y que el ave no se movía demasiado el resultado es más que satisfactorio para mí.

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, trípode, hide con cristal espía, exposición manual

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR, trípode, hide con cristal espía, exposición manual


domingo, 20 de marzo de 2016

El fabuloso plumaje de los moritos

No me canso de fotografiar a esta especie porque la variedad de plumajes que tienen no deja de sorprenderme, especialmente en esta época de tránsito entre el plumaje invernal y el estival en la que hay tantos matices de color, ya sea por la variación de colorido asociada a la edad o por la variación asociada al tránsito de plumaje invernal a nupcial.
Por si fuera poco, el ángulo y la intensidad de la luz hacen que un mismo ejemplar parezca muy diferente si lo fotografías con el sol alto, la luz baja del amanecer o la luz mortecina de un día nublado.
En esta serie hay algunos ejemplos de distintos plumajes y estados de muda aunque todas las fotos están realizadas con luz directa y relativamente baja en el horizonte.

Todas las realizadas a pulso desde el coche, exposición manual y casi todas son formato completo o cuasi completo. 


Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR f4 +1,4X-TC









lunes, 29 de febrero de 2016

Moritos

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 +1,4X-TC, exposición manual, a pulso desde el coche

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 +1,4X-TC, exposición manual, a pulso desde el coche

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 +1,4X-TC, exposición manual, a pulso desde el coche

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 +1,4X-TC, exposición manual, a pulso desde el coche

La otra tarde, después de la oficina,  me escapé un rato a ver cómo estaban los moritos y a pasar la tarde intentando fotografiar algún ejemplar que tuviera ya el plumaje nupcial totalmente desarrollado. Mi intención se quedó solo en eso ya que la mayoría todavía no han completado la muda aunque algunos adultos ya están casi, casi al cien por cien.
Se prometía una tarde con luz suave y matizada por algunas nubes lo cual era ideal para mis planes pero, al llegar a la zona por dónde se mueven los moritos, la luz se mostró esquiva y escasa. Una tarde gris con algún tímido ramalazo de sol. 
Además de que la luz era mala y el plumaje no está en su punto encontré que había poquísimos moritos a consecuencia de la falta de agua. No recuerdo haber visto aquel tramo del río tan seco en muchos años. Tengo la sospecha de que este año la cosa va a estar realmente mal para la reproducción de estas aves y supongo que la mayor parte de ellas se marcharán a pasar el verano en otras zonas en las que la lluvia ha sido más agradecida. :-( 

sábado, 13 de febrero de 2016

Contraluz de archibebe

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, a pulso desde el coche, exposición manual
Un día calmado, sin la más mínima brisa que alterara la superficie del agua, en una salina gaditana con una puesta de sol llena de luces anaranjadas pero con muy pocas aves para fotografiar. Menos mal que este archibebe y algunos correlimos se portaron extremadamente cooperativos ;-)

lunes, 8 de febrero de 2016

Avefría

Nikon D7200, AFS Nikkor 500VR+1,4XTC, a pulso desde el coche, exposición manual

Nikon D7200, AFS Nikkor 500VR+1,4XTC, a pulso desde el coche, exposición manual
Últimamente estoy muy perezosos con el blog y me cuesta bastante decidir qué fotos subir y cuales no subir, tanto que más de una vez comienzo a preparar una entrada y al final la cancelo por esta especie de pereza digital que me asalta. Así que hoy no me lo he pensado mucho, un par de avefrias extremadamente colaboradoras de finales del 2015. 
Eso sí, ganas de ir al campo a fotografiar no me faltan nunca ;-)

viernes, 29 de enero de 2016

Moritos entremudados

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, a pulso, exposición manual

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, a pulso, exposición manual

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, a pulso, exposición manual

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, a pulso, exposición manual


Hace ya casi un mes disfruté de una jornada ornitológica especialmente rica en observaciones interesantes aunque, sin lugar a dudas, la estrella del día fue el morito. Mejor dicho, los moritos. Los centenares de ejemplares que estaban agrupados en un un enorme bando en una pequeña charca, mezclados con cigüeñuelas y calamones. No era posible acercarse a la zona dónde estaban las aves sin molestarlas así que decidí mantenerme a distancia y esperar a ver si podía capturar algún vuelo del bando ya que la presencia de un par de laguneros hacía presagiar algo de acción.

Efectivamente, al poco rato, las pasadas de los laguneros ponían en revuelo a las cigüeñuelas, y aunque los moritos no parecían inmutarse mucho por las rapaces, al final se dejaron llevar por el ritmo de las cigüeñuelas y alzaron el vuelo. La verdad es que lo hicieron con bastante desgana porque a penas volaron un par de cientos de metros cuando decidieron volver a su charca.

Este proceso se repitió un buen número de veces así que pude disfrutar de un montón de ocasiones para fotografiar el vuelo de los moritos. La luz ya era un poco dura y el ángulo no era el mejor del mundo pero lo suficientemente bueno como para que la luz hiciera relucir el tornasolado plumaje de estas aves

domingo, 10 de enero de 2016

El cortejo del eider

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, a pulso, exposición manual

Nikon D7200, Tamron SP 150-600 VC, a pulso, exposición manual
La tarde que fotografié estos eiders en una playa escocesa había una luz espléndida, con una saturación y calidaz que podría hacer pensar en un soleado atardecer mediterráneo si no fuera porque era finales de Mayo y llevaba puesta más ropa que en el día más crudo del invierno cordobés. Bueno, eso y porque un poco más allá del nutrido grupo de eiders que andaban cortejándose había un nutrido grupo de focas grises retozando en la playa.
Siempre me habían llamado la atención estos patos marinos de las aguas del norte, por su forma y sobre todo por el elegante y sencillo diseño de su plumaje. Lo que no me imaginaba era el gutural sonido que los machos emiten durante el cortejo, sonido que acompañan de una serie de contorsiones realmente plásticas. Me pareció un detalle más a añadir al encanto y atracción que estas aves me producen :-)
Qué impactante me resultó ver a estas aves totalmente confiadas ante nuestra presencia, permitiendo que nos acercáramos a distancias que aquí no toleran ni las palomas de los parques. Uf, qué gozada para fotografiarlas y disfrutar del espectáculo de su comportamiento.

lunes, 4 de enero de 2016

Cigüeña negra

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, a pulso, exposición manual, sin hide

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, a pulso, exposición manual, sin hide
El comportamiento de los animales no deja de sorprenderme nunca. La cigüeña negra es una especie sumamente arisca, tímida y esquiva pero, sin embargo, este año me estoy encontrando que ese comportamiento parece haber desaparecido por completo cuando me encuentro con ellas. Durante noviembre y diciembre he pasado bastante tiempo observándolas e intentando fotografiarlas desde el coche y se han mostrado más tolerantes que nunca.  Las fotos de este adulto en vuelo son un buen ejemplo. Tras fotografiar el grupo de seis ejemplares en el que estaba posado, decidió levantar el vuelo y pasar muy cerquita del camino en el que tenía aparcado el coche. Esta vez me encontraba de pie, fuera del vehículo, e incluso así no se cortó un pelo. De hecho, algunas imágenes de la serie terminaron con un trozo de cigüeña cortada ya que pasó muy cerquita.
Por cierto, yo encantado de que se muestren así de confiadas :-) 

jueves, 24 de diciembre de 2015

Mis mejores deseos para el 2016

Nikon D7200, Tokina 14-24 f4, a pulso, exposición manual (panorámica a partir de dos fotogramas)
Este año he elegido para mi felicitación anual una foto en la que, cosa rara en mí, las aves no son protagonistas sino unos animales muy lejanos a los plumíferos seres que tanto me apasionan. Se trata de un grupo de varios Ctenóforos nadando en uno de los acuarios del Oceanographic de Valencia. Me parecieron unas criaturas fascinantes, nadando en la oscuridad de su habitáculo tan solo iluminadas por una tenue luz cenital que arrancaba arcoiris a las largas filas de cilios longitudinales que festonean el cuerpo de estas medusas. Las pequeñas partículas en suspensión que había en el agua, imperceptibles para mí en el momento de realizar las fotos, se convirtieron en una miriada de estrellas al ajustar los niveles de luminosidad con el Camera RAW. El paralelismo con un paisaje galáctico se hizo evidente para mí como por arte de magia... :-)

Deseo a todas las personas que visitan mi modesta bitácora fotográfica que el 2016 os traiga mucha luz, para los objetivos de la cámara y para todos los aspectos de vuestra vida :-)

Por cierto, las mágicas criaturas que protagonizan esta foto son Ctenóforos de la especie Mnemiopis leidiyi, una medusa invasora procedente de las costas atlánticas americanas y que desde los años 90 se está expandiendo por todos los mares europeos a causa del agua de lastre que trasportan los barcos. 

jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Quién dijo negra?

Tal vez de lejos y con una luz inadecuada el apellido "negra" que ostenta esta especie pueda tener cierto sentido. Y eso pasando por alto la buena cantidad de blanco y rojo que luce. Pero lo cierto es que cuando observas un ejemplar adulto, con plumaje lustroso y buena salud, bajo la intensa luz del atardecer, el negro plumaje de esta especie se convierte en un festín de iridiscencias para la vista. Un sinfín de sutiles matices de color que varían con cada ligera modificación del ángulo de la luz y que no pueden ser captadas en un solo fotograma.
Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR +1,4X-TC, exposición manual, desde el coche

Nikon D7200, AFS Nikkor 500 VR +1,4X-TC, exposición manual, desde el coche
Iridiscencias

domingo, 13 de diciembre de 2015

Contraluces de cigüeña

Termina un inusitadamente cálido día de diciembre en los arrozales. Centenares de cigüeñas blancas se preparan para dormir entre las rastrojeras tras una intensa jornada de perseguir a los tractores que remueven el fango del arrozal destapando una infinidad de cangrejos y larvas. Un festín para toda la algarabía de gaviotas, garcetas, cigüeñas, moritos, garcillas, espátulas y garzas que pasan el invierno en el entorno de Doñana.

También es un festín para mis ojos.

Al final de la tarde, el sol casi rozando el horizonte, encuentro un grupito de cigüeñas un poco más alejadas de la marabunta ornítica, con la silueta perfilada por los últimos rayos del astro rey. Un contraluz que me hace echar el freno de mano y disfrutar del espectáculo hasta que oscurece.

Nikon D7299, AFS Nikkor 500 VR+1,4X-TC, desde el coche, exposición manual (todas)